CARCABUEY |
El Mirador de la Subbética |
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| Chano Lobato tocó el cielo en El Aljibe. | ||
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Sábado, 18 de diciembre
de 1999. SANGARI Todos los calificativos que se puedan poner son pocos, para definir lo que Chano nos hizo vivir en la Peña Flamenca el pasado 13 de noviembre. Con un salón abarrotado de público, muchos de ellos venidos de otros ¡ares como Lucena, Cabra, Priego, Córdoba, Estepa, etc., todos expectantes ante lo que se presumía iba a ser una gran noche, dado que este era el gran día de la Peña. Día en el que se cumplían diez años de andadura cultural y flamenca y en el que se entregaron en una maravillosa ceremonia, sus Galardones 99. Con estos prolegómenos comenzará lo que a la postre, fue una maravillosa noche flamenca, llena de embrujo, duende, gracia, sal y simpatía. Donde todo el público disfrutó lo más grande y donde a todos nos parecieron cinco minutos las cinco horas transcurridas. Chano fue presentado, como es habitual últimamente, por el presidente de la Peña. Nos habló de su trayectoria flamenca y humana y rápidamente lo puso en escena no sin antes dejar manifiesto su amistad y admiración por este hombre todo bondad y todo arte. Comenzó Chano cantando por Tangos de Caracol, Pericón y Espeleta, para seguir por soleá de Cádiz, acordándose de¡ Mellizo y de Paquirri. Entre cante y cante, con su gracia habitual y ese ambiente salinero de su Cádiz, nos contaba anécdotas de su prolífica vida artística, recordando a maestros como el Mellizo, Aurelio, Pericón Ignacio Espeleta, etc., que nos hacía reir y disfrutar. Después enlazaba perfectamente con su cantar sin perder un ápice de concentración ni de comunicación. Hizo a continuación unas Alegrías de su tierra, maravillosas con un compás inusitado llenas de gracia y maestría, para seguir con la Malagueña chica de¡ Mellizo, otra de Chacón y remató con la doble de¡ Mellizo. Para finalizar esta primera parte, nos hizo unas huertas para escuchar, casi todas de Caracol con una Zambra incluida en ellas. La segunda parte la abrió con Farrucas, Garrotín, Tangos de Málaga además de introducir un romance (cosas que están al alcance de unos pocos privilegiados que han sido tocados por la mano de Dios). Continuó con unos exquisitos martinetes seguidos de Siguiriyas de Jerez para finalizarlas con la cabal de¡ Loco Mateo. A continuación y dedicándoselo a las mujeres con una gracia sin par, interpretó una extensa gama de tanguillos de Cádiz. Siguió con unos fandangos fabulosos, y como broche final, él lo anunció como que ya no sabía más cantar, hizo unas preciosas bulerías al estilo de los años 55-60. El público le agradeció su entrega su duende, su chispa, su gracia y su señorío. Nadie se levantó y, pienso que todo el mundo, fue a su camerino a felicitarlo, porque la verdad lo merecía, cantó maravillosamente bien igual que maravillosamente bien le acompañó su hijo, los dos solos parecían una orquesta, ¡vaya un compás, un saber y un bien hacer! Esta noche quedará grabada en el libro de oro de la Peña, gracias a Dios que fueron muchos los que pudimos dar testimonio de ello. Gracias Maestro Chano. Fuente:
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