PRIEGO |
El Mirador de la Subbética |
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| "A veces me cuesta romper ese silencio con mis explicaciones, ya que se llega a unos extremos de total abstracción". | El silencio del carboncillo. | |
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| Viernes, 23 de julio
de 1999. M. Carmen Calmaestra. En las tardes solariegas del mes de julio, en Mego de Córdoba, se produce un hecho singular en los conocidos Cursos de Paisaje de la Escuela Libre de Artes Plásticas: entre los alumnos reina el silencio. No es una consecuencia de las altas temperaturas que se suelen alcanzar a la hora de la siesta en la localidad, ni por el cansancio que les puede ocasionar levantarse a horas tempranas de la mañana para captar en su lienzo el mejor momento del paisaje. El silencio es propiciado por el máximo grado de concentración que alcanzan estos afanados aprendices a artistas plásticos (un número cercano a las 15 personas), en la sesión que el profesor Antonio Povedano dedica al dibujo del natural en movimiento, anteriormente conocido con el nombre de retrato. Según afirma el pintor, "a veces me cuesta romper ese silencio con mis explicaciones", ya que se llega a unos extremos de total abstracción, provocados por "la angustia sana que se pasa por realizar este trabajo", explica el artista, responsable de la iniciativa. Este es un módulo desconocido para muchos, debido al renombre de los Cursos de Paisaje, pero desde el que los alumnos asientan las bases para conseguir mediante el trazado con carboncillo o barra de té la interpretación de la figura humana para avanzar en el manejo del pincel sobre el lienzo con el fin de crear una obra paisajística de calidad. Ambos modelos se complementan, manifiesta Povedano, porque "lo importante es enseñar a ver", da lo mismo que sea un paisaje que una figura. Una enseñanza plástica en la que se aprende a proporcionar, a observar el carácter del personaje, a reproducir con exactitud el modelo humano, aclara Antonio Povedano. De esta carencia del dominio del dibujo nació la necesidad entre el propio alumnado del aprendizaje de la técnica del dibujo rápido, en movimiento. Una tendencia artística muy específica y que pocos saben manejar con total precisión, "es una especialidad para artistas que dominan ya el dibujo", comenta el profesor, con lo que combina esta técnica con el retrato, ya que estos cursos acogen a cualquier persona, "tenga el nivel que tenga", puntualiza Povedano, estimulándola a partir de ese nivel técnico y creativo en el que se encuentra. Para el aprendizaje de la técnica del movimiento en la figura humana al natural, el pintor debe captar un instante y recogerlo en su obra cada vez que pase por la posición seleccionada. Una tarea dificil pero fundamental, ya que aquí es donde el artista/alumno agiliza la atención hacia el modelo para captar los distintos puntos proporcionales que lo forman, para más tarde trasladarlo a su trabajo con el paisaje. Como se observa, una disciplina pictórica en la que la habilidad es fundamental y sobre todo la concentración para alcanzar los mejores logros. Una especialidad plástica que, una vez pasado el ecuador de este curso, casi todos los alumnos dominan en la medida de sus posibilidades. Todo gracias a la ardua tarea que le pone el pintor Antonio Povedano, quien quiere darles a conocer que el dibujo es la base del arte, y que sin su aprendizaje no se alcanzarán grandes metas. Una enseñanza básica para el pintor si tenemos en cuenta que el dibujo de la figura humana en los inicios de los tiempos fue el paisaje de los artistas. Fuente: |
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