Un artículo conmovedor sobre nuestra "ñ"
Siguiendo con la línea de crítica sobre los cambios a los que estamos sometiendo al español, reproducimos un artículo que fue publicado por un diario digital argentino y que gentilmente nos ha enviado nuestro colaborador Francisco Arias.
El mundo redescubre la letra eñe: "El Niño" tiene sus efectos positivos
Diarios internacionales asumieron el valor de la letra olvidada por los PC.
Bienvenida, corriente de El Niño. Ha llegado justo a tiempo para aportar una ayuda invalorable al terreno cultural.
Sabemos que sus efectos turbulentos preocupan a distintos rincones geográficos del mundo, que temen las excesivas lluvias, el aumento de la humedad, huracanes en el Caribe y hasta cambios de humor de imprevisibles consecuencias.
Pero también hay que reconocer un efecto invalorable: más que cualquier otra cosa, la corriente del Niño ha venido a reivindicar la letra eñe en los idiomas que la desconocían olímpicamente hasta ahora.
A las pruebas nos remitimos: en un magnífico artículo del columnista Hal Dresner, publicado en The New York
Times y en el International Herald Tribune, -escrito naturalmente en inglés- El Niño aparece correctamente escrito con eñe.
Excusas informáticas
He aquí que el diario más célebre del mundo,
preocupado por mantener su estilo de designar a las cosas correctamente,
toma debida nota de que El Niño se escribe y se pronuncia de manera
muy distinta de lo que sería la expresión El Nino.
Quizá no todos los lectores norteamericanos, europeos o de
cualquier otra nacionalidad -porque el diario Herald Tribune circula
además por todo el planeta- sepan a ciencia cierta que la vieja
corriente de El Niño, descubierta por los navegantes españoles de la
conquista, fue bautizada con ese nombre en homenaje al Niño Dios. Pero
sí han aprendido, luego de varios meses de innumerables artículos y
explicaciones científicas sobre esta corriente del Pacífico, que El
Niño se pronuncia con eñe.
Por lo tanto, debe escribirse con eñe. Así lo han
asumido diarios y revistas norteamericanos, ingleses, franceses,
italianos y hasta alemanes, según hemos recogido en una prolija
recorrida de prensa en los últimos meses.
El poder de la naturaleza
Así como las cenizas de la erupción del volcán Hudson
perjudicaron duramente a la Patagonia en 1991, años más tarde se
comprobó que también habían servido de buen abono a las tierras.
Aquí ha pasado algo parecido. Los defensores de la eñe
hemos recibido una ayuda inesperada que viene del mar, del viento y del
Pacífico.
Y puesto que gracias al Niño la eñe ha sido descubierta
por ingleses, norteamericanos o franceses, es bien posible que sea
revalorizada por los propios usuarios naturales del idioma castellano,
siempre tan propensos a adoptar giros y expresiones extranjeras y tan
poco cuidadosos de hablar correctamente nuestra propia lengua materna.
Hasta puede suceder que los efectos de El Niño se hagan
sentir en Internet y en los e-mail que nos llegan por doquier. En ese
momento, bien podremos decir que la corriente de El Niño es verdaderamente una fuerza incontenible de la naturaleza.
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