PRIEGO

El Mirador de la Subbética

   
  Algunos trazos de su bibliografía.
   
Página Principal  
  Niceto Alcalá-Zamora y Torres nació en Priego de Córdoba el día 6 de julio de 1877. Obtuvo el título de abogado a los diecisiete años, en 1894, y el Premio Extraordinario del Doctorado, entonces único, en 1899. Fue oficial letrado del Consejo de Estado con el número uno de su promoción (1899), abogado fiscal en lo contencioso (1902), profesor auxiliar de la Facultad de Derecho (1903) y diputado por el distrito de La Carolina ininterrumpidamente desde 1906 a 1923. Más tarde fue director general de Administración Local (1910), subsecretario de Gobernación (1910), ministro de Fomento (1917), representante de España en la Sociedad de Naciones (1922), ministro de la Guerra (1922), concejal del Ayuntamiento de Madrid (1931) y diputado por la provincia de Jaén (1931). Fue el primer presidente del Gobierno Provisional y de la Segunda República Española (1931), y ha sido hasta ahora el español que sin privilegios de nacimiento y por vía de legalidad democrática ha ejercido más tiempo la jefatura del Estado. Perteneció a las academias de Ciencias Morales y Políticas (1920), a la Española de la Lengua (1931) y a la de Jurisprudencia y Legislación, de la que fue presidente en 1930.

Se declaró republicano en 1930, e intervino en la preparación del movimiento sedicioso que se exteriorizó en las sublevaciones de Jaca y Cuatro Vientos, suscribiendo en primer término el manifiesto en que, junto con otros prohombres, adversos a la monarquía, se declaraban constituidos en Gobierno republicano, siendo detenido y encarcelado.

Alcalá-Zamora en la cárcel Modelo de Madrid. Enero 1931.

Cuando se inició la agonía del Régimen secular español, y con motivo de la caída del Gabinete Berenguer, que debía ser sustituido por el almirante Aznar, llegó a serle ofrecida, en la carcel, la libertad y la atribución de una cartera en el nuevo Ministerio que debía formarse para sostener a Don Alfonso XIII, oferta que rechazó haciendo nuevamente profesión de su fe republicana. En la vista de su proceso, algunos días después, negó haber firmado el manifiesto del 12 de Diciembre, pero haciendo constar que estaba conforme en todos sus términos y que no tendría ningún inconveniente en suscribirlo en aquel mismo momento. Condenado a seis meses de cárcel, le fueron aplicados los beneficios de la condena condicional ( 23 de Marzo ), quedando inmediatamente en libertad. Las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931, que trajeron como consecuencia el cambio de régimen en España, llevaron el 14 del mismo mes a Alcalá- Zamora a la Presidencia de una República carente de republicanos y que tenía que apoyarse forzosamente en los socialistas y otros partidos de extrema izquierda.
 
Al abrirse las Cortes Constituyentes, que se reunieron por primera vez el 14 de Julio, pues hubo interés en hacer coincidir la fecha de su apertura con el aniversario de la toma de la bastilla, pronunció un notable discurso, de tono moderado. Bien pronto comenzaron los desengaños de Alcalá-Zamora, al ver aprobados por las Cortes los artículos 24 y 26 de la Constitución, en virtud de los cuales se expulsaba de España a los Padres Jesuítas y se reglamentaban las demás Órdenes religiosas, por cuyo motivo dimitió la Presidencia del Gobierno, saliendo también del mismo Miguel Maura y formándose un nuevo Gabinete, que presidió Manuel Azaña.
 
El 11 de Diciembre de 1931, las constituyentes eligieron, sin casi ningún voto en contra, presidente de la República a Alcalá-Zamora. Su actuación se caracterizó por una fidelidad absoluta a los preceptos de la Costitución, con la que, personalmente no estaba conforme, y cuya reforma propugnó más tarde, pero que procuró no quebrantar jamás. El 24 de Agosto de 1932 firmó el indulto del ilustre general don José Sanjurjo Sacanell, condenado a muerte en el Consejo de Guerra celebrado dias antes, por la sublevación del 10 del mismo mes. La impopularidad de Azaña, que se obstinaba en permanecer en el Poder valiéndose del apoyo parlamentario que le prestaban socialistas y otros elementos revolucionarios, a quiénes en los pasillos del Parlamento se denominaba " el sindicato de los doscientos " hizo que al final tuviera que dimitir, entendiendo Alcalá-Zamora que debía darse paso a un Gabinete más moderado, a cuyo efecto encargó sucesivamente la formación de Gabinete a Besteiro, Prieto y Marcelino Domingo, ninguno de los cuales logró su cometido, volviendo a gobernar Azaña con el apoyo de socialistas y marxistas, hasta el Otoño de 1933, en que cayó definitivamente Azaña, tras el episodio doloroso de Casas Viejas y las elecciones parciales para concejales, en que triunfaron las derechas. Martinez Barrios se encargó del Poder, con el decreto de disolución de las Cortes Constituyentes y la convocatoria de elecciones a diputados, que tuvieron lugar el 19 de Noviembre de 1933, con gran victoria de radicales y cedistas, siendo la primera vez que salió elegido un diputado comunista. Santiago Alba fue elegido presidente de las nuevas Cortes, que iniciaron su labor bajo la égida de numerosos desórdenes públicos, que culminaron al cabo de un año escaso en las rebeliones de Asturias y Barcelona. Contra la oposición del Gobierno, Alcalá-Zamora firmó el indulto de Pérez Farrás, Ricart y Escofet, condenados a muerte por el Consejo de Guerra que entendió en los sucesos del 6 de Octubre. Firmó también, más tarde, los indultos de González Peña y Teodomiro Menéndez, igualmente condenados a muerte por su intervención en la rebelión de Asturias. Después de los Gobiernos de Chapaprieta y Portela, en los que estallaron los escándalos de "estraperlo " y de Talla, el Gobierno acordó disolver las primeras Cortes ordinarias de la República, convocándose nuevas elecciones, para acudir a las cuales se formó el Frente Popular, que triunfó, mediante procedimientos que luego fueron bastante discutidos, por abundante mayoría. Y entonces se dio el caso paradójico, de que, a iniciativa de Prieto, el nuevo Parlamento, que debía su existencia al presidente de la República, acordó que las anteriores Cortes no habían sido disueltas de conformidad con los preceptos constitucionales, por cuyo motivo se destituyó a Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República.
 
Asqueado, Alcalá-Zamora, cuya modestia en el cargo fue ejemplar, pues nunca quiso habitar en el palacio Nacional, ni autorizó a que su efigie figurara en ningún sello de Correos, como se había propuesto, sometido incluso el diseño a su aprobación.

El 8 de julio de 1936 salió de España para un viaje al extranjero que iba a convertirse en destierro definitivo, vivido con sencillez y dignidad ejemplares hasta su muerte, ocurrida el 18 de febrero de 1949 en Buenos Aires, donde sus restos aguardan, en uno de los nichos del panteón del Hospital Español de la capital argentina, el regreso definitivo a la patria.

Fuente: Niceto Alcalá-Zamora MEMORIAS.