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Boletín informativo Electrónico de la Subbética

 
 



 
 


RIESGOS EN EL TRABAJO DOMESTICO

por Francisco Arias Solís

aarias@arrakis.es

(01/03/00)

 

  "Canto a sus manos suaves de lejía

los lunes y los martes,

los miércoles y jueves picadas por la aguja,

quemadas cada viernes por la plancha,

ungidas por el ajo y la cebolla.

(El sábado es un día extraordinario:

limpieza de cocina, compra doble,

y hacia las seis, barniz sobre las uñas

para salir a un cine baratito

del brazo del esposo.)"

Angela Figuera Aymerich.

LA JORNADA LABORAL DE UNA MUJER
PUEDE SER INACABABLE


Casi en todas partes, el grueso de la responsabilidad del llamado "trabajo doméstico" -las tareas cotidianas de cocinar, hacer la limpieza y atender a las criaturas y otras personas dependientes- sigue recayendo sobre las mujeres. Además, éstas también pueden ser responsables de la producción de alimentos y otros productos destinados a satisfacer las necesidades de su familia. En general, estas responsabilidades continúan asignándose a las mujeres aun después de su incorporación al mundo público del trabajo asalariado.


Gran parte de este trabajo ha sido tradicionalmente invisible. Se ha considerado "natural" y, por tanto, "bueno" para las mujeres y se ha dado por sentado que no era necesario investigarlo ni regularlo. Sin embargo, estos supuestos comienzan a estar en entredicho desde que las propias mujeres han empezado a desvelar la realidad de sus vidas cotidianas y a rebelarse contra ésta. En los países desarrollados, la atención se ha concentrado principalmente en las repercusiones del "trabajo doméstico" para la salud mental de las mujeres, dada la incidencia desproporcionada de la depresión entre ellas. En las regiones más pobres del mundo, los estragos físicos del trabajo doméstico han adquirido creciente visibilidad con el progresivo incremento de la carga de trabajo de las mujeres debido a las perturbaciones sociales, la recesión económica y el deterioro ecológico. En consecuencia, cada vez es más evidente que las responsabilidades familiares pueden menoscabar el bienestar de las mu!
jeres en diversos aspectos.


Las mujeres asumen deberes y responsabilidades a cambio del estatus social de esposas, de la maternidad, de protección y posiblemente de apoyo financiero. Denis Kandiyoti, una antropóloga turca, ha descrito el resultado de estas negociaciones como el "pacto patriarcal". Las condiciones que pueden conseguir las mujeres en este "pacto patriarcal" dependerán, obviamente, de sus circunstancias sociales y económicas, así como del contexto cultural de su vida familiar. Sin embargo, estudios realizados en todas las regiones del mundo indican que para demasiadas mujeres los términos de este pacto puede resultar perjudiciales para su propia salud.


Las características más importantes del trabajo doméstico en todo el mundo son su horario ilimitado y su enorme volumen. La jornada laboral de una mujer puede ser inacabable y muchas tienen dificultades para separar las horas de trabajo de las dedicadas al reposo o al "ocio". De hecho, las mujeres con criaturas pequeñas pueden no estar nunca realmente "libres de servicio", pues su jornada laboral abarca incluso las horas que los demás duermen.


Las tareas domésticas de muchas mujeres son sumamente pesadas, sobre todo en los países del Tercer Mundo. El trabajo físicamente extenuante y las largas horas que ocupa dejan a muchas mujeres desnutridas y expuestas a una muerte prematura.


Además de ser agotador, el trabajo doméstico también puede exponer a las mujeres a riesgos más inmediatos para su salud física. Los accidentes domésticos son relativamente frecuentes, sobre todo para las mujeres de más edad. En la mayoría de los países en desarrollo alrededor de la mitad de los accidentes sufridos por las mujeres se producen en el hogar, frente a sólo un 21% de los que sufren los hombres. Las condiciones de la vivienda también tienen una influencia significativa para la salud de las mujeres, tanto directa como indirectamente, a través de sus repercusiones para su trabajo doméstico. La limpieza de una vivienda húmeda e inadecuada exige más trabajo y la humedad misma aparece asociada a una incidencia más elevada del asma, las afecciones respiratorias y los problemas pulmonares.


El cuidado de una casa y de sus moradores puede poner en contacto a las mujeres con una serie de productos químicos tóxicos, pero comienza a sospecharse cada vez más que, como consecuencia de su trabajo doméstico, las mujeres pueden estas expuestas a riesgos derivados de los productos químicos peligrosos que afectan a su pareja en el lugar del trabajo. El lugar de trabajo doméstico no está necesariamente libre de los riesgos propios del trabajo en las fábricas. Las sustancias tóxicas no se vuelven seguras por el mero hecho de traspasar lasa puertas del hogar.


Sin embargo, no sólo la salud física de la mujer puede verse amenazada. En el mundo desarrollado comienza a manifestarse un creciente interés por los riesgos psicológicos del trabajo doméstico. Varios estudios han señalado una particular propensión a la ansiedad y la depresión entre las "amas de casa" a plena dedicación, sobre todo cuando tienen criaturas pequeñas a su cuidado. Las explicaciones propuestas destacan las características intrínsecas del trabajo doméstico, su baja consideración social y las condiciones en que se realiza. El aislamiento y la exclusión del ámbito público se han identificado como factores particularmente relevantes.


El hogar puede ser un lugar "sin corazón" no sólo para las mujeres de los países desarrollados. Los resultados de las investigaciones revelan que el respaldo social es un elemento esencial para la promoción y mantenimiento de la salud física y mental Las mujeres desempeñan un papel central como fuentes de apoyo para las personas próximas, pero ellas mismas a menudo no lo reciben de nadie. Y como dijo el poeta:





"
A ti te está pareciendo  
que todo lo estás ganando ,
y todo lo estás perdiendo"
.

 
     
     
 
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