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Contra SIDA, ciencia y prudencia
por María
A. González Jiménez
(01/03/00)
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Señor director:
Ante todo felicitar a la Iglesia y a su
doctrina por el sentido común, de
aplicar el principio ético de "lo
que mal empieza, mal acaba", en esto
de
los preservativos como medio para
prevenir el SIDA. Leo en los medios de
comunicación: "Gino Concetti,
colaborador habitual de L'Obsservatore
Romano,
el diario del Vaticano, rechaza con
energía cualquier crítica contra esa
doctrina de la Iglesia -enunciada por
Pablo VI en la encíclica Humane Vitae
y repetidamente confirmada por Juan Pablo
II, quién juzga la contracepción
tan «objetivamente ilícita», como para
que «pueda ser nunca, por ninguna
razón, justificada»-, y recalca que
«observando el Evangelio, y aceptando la
castidad y la pureza es como se evitan
las enfermedades contagiosas».
Lo contrario, es decir, mantener
relaciones sexuales con personas infectadas
en una temeridad y es de necios, es como
jugar a la ruleta rusa; como
decimos en nuestra tierra, de "tanto
ir el cántaro a la fuente, se termina
rompiendo". O como leía en una
pintada, "Contra SIDA, NO3Na".
O de otra
manera, contra SIDA ciencia y prudencia.
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