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Tasa de natalidad y libertad para casarse
por Ana Carvajal Becerra
(20/03/00)
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Señor director:
Tenemos la tasa de natalidad más baja del mundo. Se está hablando de tomar
medidas económicas que beneficien a las familias numerosas. Me parece justo
y necesario. Pero insuficiente. Hay un problema más de fondo, que habría que
afrontar también: la protección jurídica del derecho civil a casarse de por
vida.
En España, como consecuencia de una lógica reacción contra el antiguo
régimen de confusión entre Iglesia-Estado, donde no se permitían los
consorcios sexuales no indisolubles, se ha pasado al otro extremo: nuestro
ordenamiento jurídico no reconoce la indisolubilidad de los matrimonios que
contraen con esa voluntad. Y si bien es cierto que el sistema antiguo
perjudicaba a la institución matrimonial porque inducía a simular el
consentimiento, el sistema actual es socialmente suicida porque trivializa
las relaciones entre las parejas, facilitando su inestabilidad. Y, claro
está, las parejas sin previsión de estabilidad son poco proclives a
procrear.
Esta situación perjudica además a la Iglesia, porque favorece que muchas
parejas pidan matrimonio canónico sin ir para toda la vida, puesto que saben
que, por mucho que le digan al párroco que aceptan la indisolubilidad, eso
no les compromete realmente a nada ya que pueden divorciarse en cuanto lo
deseen.
Por causa de la asignatura de religión y de la asignación tributaria, se
está hablando últimamente de que hay que revisar los Acuerdos Iglesia
católica-Estado español. Por qué no aprovechan nuestros obispos para
reclamar el derecho de los católicos -y de cuantos no católicos que lo
deseen- a que se les reconozca y tutele civilmente la indisolubilidad de su
matrimonios. Esto clarificaría muchas cosas, pues se sabría qué tipo de
"matrimonio" ha escogido cada ciudadano. Se evitarían muchas incongruencias
entre los bautizados. Y se favorecería la natalidad, al fomentar que quienes
se casaran de por vida lo tuvieran más claro desde el principio.
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