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Boletín informativo Electrónico de la Subbética

 
 



 
 




CONFUSION POLITICA

por Francisco Arias Solís

aarias@arrakis.es

(18/05/00)

 

  " Cuanto más pienso en las cosas,

mucho menos la comprendo;

por eso cuando te miro

te estoy viendo y no lo creo."

Augusto Ferrán.



LA CONDICION CAPITAL DE UN PAIS ES SU VITALIDAD



Cuando en un país no hay política, es inevitable -aunque lamentable- que todo se politice en mayor o menor grado. Cuando la hay, y tiene su lugar en la sociedad y sus cauces propios, es inadmisible. Es un despojo que unos pocos hacen a todos los demás: un grupo a todo un pueblo. Con ello se mina la espontaneidad social, se da una carga política a lo que no debe tenerla, se introduce un elemento de discordia en lo contrario, que es la convivencia, se inicia la manipulación del fondo creador de la vida de un país.

Si los resortes vitales de la sociedad se van amortiguando, si esta va cediendo parcelas sucesivas de su inspiración, de su capacidad de creación, de su holgura, de su elasticidad, que le permite reaccionar a los estímulos y rechazarlos cuando es menester, entonces casi no hace falta que se altere la estructura formal del Estado, cuya prepotencia queda asegurada por la pasividad de la sociedad a la cual debería servir.

El núcleo decisivo es la convicción de que todo importa políticamente, de que nada es indiferente o ajeno a la política. Ese es el sentido más propio y riguroso de la palabra "totalitarismo", que tantas veces se restringe indebidamente a algunas de sus manifestaciones más espectaculares, y no se aplica a lo que conduce, por sus pasos contados, a esas manifestaciones (que suelen ser irremediables e irreversibles).

Son muchos los campos en los que se realiza la intromisión política: El deporte, las modas, la vida literaria, el cine, el sexo, la escuela, la familia, la religión, la música, el lenguaje, la pintura, la arquitectura, el paisaje, el ocio. Todo puede ser aprovechado, utilizado, invadido, manipulado con un propósito político, puesto al servicio de una u otra tesis. ¿Cuántos de esos campos vitales están abandonados a la libre espontaneidad de los individuos, de los grupos sociales nacidos de su interacción, a la sociedad en su conjunto? Es decir, ¿en cuántos se mantiene la plena libertad necesaria para la creatividad, para que los hombres y mujeres vivan con holgura, sin interferencias ni vigilancias ni "orientaciones" según un programa? En eso consiste principalmente la libertad ambiente, la efectiva. Las "libertades formales" son las que informan y constituyen una sociedad, la condición inexcusable para que existan las llamadas "reales", incluso para que puedan ser exigidas o se proclame su ausencia. Pero se podría encontrar otro sentido peyorativo de "libertades formales": aquello a lo que quedan reducidas cuando la sociedad es acosada por la política, que va mermando su terreno propio y la va dejando sin capacidad de reacción y, sobre todo, de iniciativa.

La condición capital de un país es su vitalidad. es la que permite superar las situaciones difíciles y seguir inventivamente hacia adelante. Es la que encontramos a fines de 1975, cuando se descubrió que la sociedad española estaba viva, no anestesiada y amortecida por una larga presión ejercida sobre ella. Ciertas libertades personales y sociales (aunque no ciertamente políticas) se habían mantenido vivas, a pesar de todos los pesares. Es decir, en una época larguísima, dominada por el espíritu totalitario se mantuvo vivo precisamente aquello que escapaba a él, y eso fue el fermento que permitió el renacimiento de la libertad y la espontaneidad.

Los españoles -y no sólo los españoles- tenemos en la actualidad cierta confusión política. En España es más explicable, que en otros lugares, por haber estado privados, durante muchos años, de esa decisiva dimensión humana. Pero en casi todas partes el uso ambiguo de los nombres, las etiquetas intencionadas, la transformación de las denominaciones tradicionales, todo ello ha conducido a que muchos anden desorientados y no sepan a qué carta quedarse.

Se hace menester hacer menos caso de los nombres, de las declaraciones de los políticos, de los programas realizados para ser incumplidos y atender más a dos cosas. La primera la cara de las personas (sobre todo en su expresión viva): La otra, en qué medida cada uno de los partidos que aspiran a nuestros votos va a dejar en santa libertad, todos esos campos de la actividad humana que no son políticos. Y como dijo el poeta:

"Estar en el mundo es todo

lo que yo puedo vivir

y lo quiero vivir todo..."

 
     
     
 
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