"
Cuanto más pienso en las cosas,
mucho menos la comprendo;
por eso cuando te miro
te estoy viendo y no lo creo."
Augusto Ferrán.
LA CONDICION CAPITAL DE UN PAIS ES SU VITALIDAD
Cuando en un país no hay política, es inevitable -aunque lamentable- que todo se politice en mayor
o menor grado. Cuando la hay, y tiene su lugar en la sociedad y sus cauces propios, es inadmisible.
Es un despojo que unos pocos hacen a todos los demás: un grupo a todo un pueblo. Con ello se
mina la espontaneidad social, se da una carga política a lo que no debe tenerla, se introduce un
elemento de discordia en lo contrario, que es la convivencia, se inicia la manipulación del fondo
creador de la vida de un país.
Si los resortes vitales de la sociedad se van amortiguando, si esta va cediendo parcelas sucesivas
de su inspiración, de su capacidad de creación, de su holgura, de su elasticidad, que le permite
reaccionar a los estímulos y rechazarlos cuando es menester, entonces casi no hace falta que se
altere la estructura formal del Estado, cuya prepotencia queda asegurada por la pasividad de la
sociedad a la cual debería servir.
El núcleo decisivo es la convicción de que todo importa políticamente, de que nada es indiferente
o ajeno a la política. Ese es el sentido más propio y riguroso de la palabra "totalitarismo", que
tantas veces se restringe indebidamente a algunas de sus manifestaciones más espectaculares, y no
se aplica a lo que conduce, por sus pasos contados, a esas manifestaciones (que suelen ser
irremediables e irreversibles).
Son muchos los campos en los que se realiza la intromisión política: El deporte, las modas, la
vida literaria, el cine, el sexo, la escuela, la familia, la religión, la música, el lenguaje, la pintura,
la arquitectura, el paisaje, el ocio. Todo puede ser aprovechado, utilizado, invadido, manipulado
con un propósito político, puesto al servicio de una u otra tesis. ¿Cuántos de esos campos vitales
están abandonados a la libre espontaneidad de los individuos, de los grupos sociales nacidos de
su interacción, a la sociedad en su conjunto? Es decir, ¿en cuántos se mantiene la plena libertad
necesaria para la creatividad, para que los hombres y mujeres vivan con holgura, sin interferencias
ni vigilancias ni "orientaciones" según un programa? En eso consiste principalmente la libertad
ambiente, la efectiva. Las "libertades formales" son las que informan y constituyen una sociedad,
la condición inexcusable para que existan las llamadas "reales", incluso para que puedan ser
exigidas o se proclame su ausencia. Pero se podría encontrar otro sentido peyorativo de
"libertades formales": aquello a lo que quedan reducidas cuando la sociedad es acosada por la
política, que va mermando su terreno propio y la va dejando sin capacidad de reacción y, sobre
todo, de iniciativa.
La condición capital de un país es su vitalidad. es la que permite superar las situaciones difíciles
y seguir inventivamente hacia adelante. Es la que encontramos a fines de 1975, cuando se
descubrió que la sociedad española estaba viva, no anestesiada y amortecida por una larga
presión ejercida sobre ella. Ciertas libertades personales y sociales (aunque no ciertamente
políticas) se habían mantenido vivas, a pesar de todos los pesares. Es decir, en una época
larguísima, dominada por el espíritu totalitario se mantuvo vivo precisamente aquello que
escapaba a él, y eso fue el fermento que permitió el renacimiento de la libertad y la espontaneidad.
Los españoles -y no sólo los españoles- tenemos en la actualidad cierta confusión política. En
España es más explicable, que en otros lugares, por haber estado privados, durante muchos años,
de esa decisiva dimensión humana. Pero en casi todas partes el uso ambiguo de los nombres, las
etiquetas intencionadas, la transformación de las denominaciones tradicionales, todo ello ha
conducido a que muchos anden desorientados y no sepan a qué carta quedarse.
Se hace menester hacer menos caso de los nombres, de las declaraciones de los políticos, de los
programas realizados para ser incumplidos y atender más a dos cosas. La primera la cara de las
personas (sobre todo en su expresión viva): La otra, en qué medida cada uno de los partidos que
aspiran a nuestros votos va a dejar en santa libertad, todos esos campos de la actividad humana
que no son políticos. Y como dijo el poeta:
"Estar en el mundo es todo
lo que yo puedo vivir
y
lo quiero vivir todo..."
|