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Boletín informativo Electrónico de la Subbética

 


 
 



POETAS DEL SUR

por Francisco Arias Solís

aarias@arrakis.es

(29/02/00)

 

  "El río Guadalquivir

tiene las barbas granates.

Los dos ríos de Granada,

uno llanto y otro sangre. "

Federico García Lorca.

 

ANDALUCIA ES UNO DE LOS LUGARES

PRIVILEGIADOS EN LO TELURICO

Y EN LO COSMICO

¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?, podríamos preguntarnos, al hilo del conocidísimo verso de nuestro Rafael Alberti. Los poetas andaluces cantan como siempre cantaron; esto es, con gracia, con pasión, a veces con dolor, siempre con
una personalidad poética que los distingue del resto de los poetas españoles.

Todas las partes de Andalucía tienen en común: su ser y su manera de ser, su visión de conjunto, el Sur como categoría estética, la mediterraneidad, que culturalmente por lo menos, aunque también podría decir geográficamente, llega hasta más allá del estrecho, hasta el ancho océano por donde envía esos efluvios de la más pura esencia de Andalucía hacia el Nuevo Mundo.

Se ha dicho hasta la saciedad que la obra de los escritores meridionales constituye una escuela cuyas características se definen por un sentido alígero, lúdico, de la poesía, un perfecto oficio retórico y un sentido de la luminosidad al que tal vez no sea ajeno el sol y la alegre claridad andaluza. Sin embargo, ante el panorama poético de sentir andaluz, podemos observar distinciones bien claras, matices definidos que permitirían encontrar diferencias fundamentales en la creación poética de las distintas provincias y pueblos andaluces.

Andalucía ha tenido en este siglo una actividad extraordinaria de sus poetas. Las revistas de poesía se han sucedido continuamente, conviviendo incluso en los mismos pequeños pueblos dos o tres en franca y limpia competencia. Paralelamente a estas actividades editoriales han prosperado las tertulias literarias con un importante componente poético. Y es que hay muy pocas regiones del mundo más y mejor cantadas que Andalucía: sus ciudades, sus pueblos, sus paisajes, y esa arteria de su historia y su cultura que es el Guadalquivir. En España no hay ninguna que lo haya sido, y a millones de versos-luz de distancia, tampoco. Porque Andalucía es uno de los lugares privilegiados en lo telúrico y lo cósmico -como Mesopotamia, como el valle del Nilo, como Grecia-, cuyo carisma histórico y estético sería chato materialismo achacar a la existencia de un río navegable y
el comercio que comporta.

Detrás de cada revista o de cada tertulia no es difícil encontrar el nombre de un poeta entusiasta que sacrifica por la Poesía desde sus medios materiales a sus posibilidades de tiempo y espacio.

Decididamente, al poeta andaluz se le puede apreciar un ejercicio testimonial solidario, consciente y directo. Y, creo que muy pocas poéticas hispánicas arrojan un sentimiento tan alto de pueblo propio y antiguo, distinto y hermanado, como consciente de una realidad andaluza de la que saca su propia vida de grito.

De entre las poéticas españolas, tal vez sea la andaluza la que ofrezca más armoniosos enamorados de su tierra, a la que cantan y describen maravillados uno tras otro sus poetas. Más, junto a esa poética física, siempre existió otra ocupada,
pues hay en el pueblo andaluz cómo un anhelo truncado por un desencanto trágico; y en su espíritu, un vago, impreciso deseo: una ilusión de felicidad apenas confesada; un ansia de eternidad jamás satisfecha. Constante de insatisfacción -lo jondo, la pena- fácilmente visible en su poesía de siempre, y que hoy, más que nunca, aparece concienzada de las realidades que limitan tanto social como culturalmente nuestra comunidad, y un decidido propósito de contribuir a su desarrollo integral. Hay conciencia y conocimiento de una tierra colonizada, oprimida, pobre en su opulencia, con estructuras caducas, pero con personalidad propia hermanada solidariamente con el resto de los pueblos de España. Hay mucho "dolor de Sur", cualquier poeta se siente y confiesa andaluz dolorido, y es que los poetas como los hombres toman conciencia de la situación socioeconómica de la región, y del injusto puesto que ocupa en el concierto de las regiones españolas.

Es en esta línea en la que es fácil advertir una constante poética, no obstante, el dilatado tiempo y los diversos estilos y modos. Trayectoria, en la que se puede apreciar un desencanto mágico y misterioso, contenido a la vez que desgarrado y elegante -lejano siempre a todo prosaísmo-, en el que tendrían toda su entrada lo hondo y la pena; junto a ello, siempre, una armonía, un sentido sobrio del gusto y la belleza con tintineos sensuales, sin ocultar una íntima satisfacción. En la poesía andaluza hay un fuerte arraigo a la tierra y hay que pararse a distinguir las voces vivas de los ecos inertes.

Aquí, en este inmenso Sur, donde la tierra europea acaba cerrándose y  briéndose sobre el mar, los poetas no dejan de dar vida sobre el papel a los sentimientos de nuestro pueblo. Allá, cuando nuestra juventud, era casi niñez, alguien nos dijo, y no lo hemos olvidado "que a los pueblos sólo los mueven los poetas".