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Boletín informativo Electrónico de la Subbética

 


 
 




PASEANDO POR EL MUSEO

por Francisco Arias Solís

aarias@arrakis.es

(29/02/00)

 

 

"A ti, fingida realidad del sueño

A ti, materia plástica palpable

A ti, mano pintor de la Pintura."


Rafael Alberti.


PARA VER PINTURA


- ¿Usted ha venido al Museo del Prado a ver pintura?

- No señor, yo he venido para ver visiones.

No sé si este diálogo que inicia esta pregunta y su sorprendente respuesta fue escuchado por mí, en efecto, una mañana
lluviosa, andando por las salas del Museo del Prado, o mi imaginación desdoblando mi dialogar interior me tendió esa trampa.
Si sé que este diálogo entre invisibles personajes se prolongó durante mi paseo matinal por las salas del Museo.

- Qué se entiende por ver visiones cuando miramos un lienzo pintado por Goya o por Velázquez, por el Greco, por Tiziano...?

- Ver para creer en los lienzos que tenemos ante los ojos. De estos cuatro jinetes de la apocalipsis pictórica que estamos
contemplando; Tiziano, Velázquez, Greco, Goya.

- "Poderosos visionarios", que diría Rubén.

- Los más "valientes pintores", que diría Miguel Angel.

- Decía que al Museo del Prado vino usted para ver visiones...

- Justamente.

- Supongamos que usted quisiera ahora, como yo le dije, "ver pintura", como un profesional o un aficionado, un amateur... ¿A
qué pintor o pintores visitaría?

- Mala cosa es esa del profesional o aficionado o amateur para ver pintura; sin embargo, para complacerle y que no crea que
eludo su pregunta, le contestaré, que aquí, en este Museo del Prado, para ver pintura, la mejor pintura, sin visión que la
comunique singularmente, voy ante todo a mirar, a contemplar los lienzos pasmosos de Murillo...

- ¿Murillo, dice usted?

- ¿Eso le extraña? De Murillo -dijo Heine- que robó al cielo los colores más santos, para pintar sus vírgenes más bellas. En
tiempos, era este pintor el más admirado y exaltado de los españoles...

- En tiempos románticos...

- Quiere usted decir durante todo el siglo XIX...

- Exacto. Pero también en el XVIII. Los españoles adoraban esta pintura del gran sevillano. Creo que el pueblo lo sigue
admirando y prefiriendo. Como en poesía a Bécquer. Y creo que esto se debía y se debe a su sentimentalismo...

- Fea palabra dice usted, que además en este caso, o en estos casos de Murillo y de Bécquer, tan intelectuales, me parece
evidentemente inexacta. Lo que a mi juicio predomina en estos dos artistas geniales es la preocupación y cuidado de la forma.
Y yo diría que una "rima" o un cuento de Bécquer está escrito con la misma pureza de lenguaje que un lienzo pintado por
Murillo.

- Dice usted...

- Que el milagro de la forma expresiva se da en ellos con la más extraordinaria calidad poética o pictórica posible. El lenguaje
de la pintura como el de la poesía es encarnación viva, misteriosa, milagrosa encarnación natural y sobrenatural de lo vivo.

- ¿De lo vivo a lo pintado?

- Verdaderamente

- Vamos a ver los lienzos directamente.

- Sí. No dudo que estamos contemplando gustosamente la mejor pintura que puede verse. Pero hay más. Hay otra suerte de
revelación que la tenemos con aquellos otros "poderosos visionarios" (Velázquez, Greco, Tiziano, Goya). Una como si
dijéramos , revelación callada, más íntima y humilde, como escondida...

- Más difícil de entender probablemente...

- Pero no de sentir... Y esto ya no es literatura.